El incremento en el costo de las casetas en Sonora, combinado con el deterioro de las carreteras, ha generado críticas hacia el gobierno estatal encabezado por Alfonso Durazo, de Morena. Usuarios y sectores productivos señalan una falta de correspondencia entre lo que se paga y la calidad de la infraestructura.
El aumento en las tarifas de casetas en Sonora ha intensificado el malestar entre automovilistas, transportistas y sectores productivos, quienes señalan que el incremento en los costos no se refleja en una mejora en la calidad de las carreteras del estado. Bajo la administración del gobernador Alfonso Durazo Montaño, emanado de Morena, la red carretera ha sido objeto de múltiples señalamientos por su deterioro, con tramos que presentan baches, desgaste en la carpeta asfáltica, falta de señalización y condiciones que ponen en riesgo la seguridad de quienes transitan diariamente.
Usuarios han señalado que el aumento en las casetas representa una carga económica adicional, especialmente para quienes dependen del transporte terrestre para actividades comerciales, traslado de mercancías o movilidad cotidiana. Sin embargo, esta alza en tarifas contrasta con la percepción generalizada de que las carreteras no han recibido el mantenimiento necesario.
Especialistas en infraestructura han advertido que el deterioro de las vialidades no solo afecta la seguridad vial, sino que también impacta en la competitividad económica del estado, al encarecer costos logísticos y generar retrasos en el transporte de bienes y servicios. A esto se suma la crítica sobre la falta de transparencia en el destino de los recursos recaudados por el cobro de peaje. Diversos sectores han cuestionado si estos ingresos están siendo efectivamente reinvertidos en la conservación y modernización de la infraestructura carretera.
El contraste entre el incremento en los costos y las condiciones de las vialidades ha alimentado la percepción de que existe una desconexión entre las decisiones gubernamentales y las necesidades reales de la población. Transportistas han señalado que, además del deterioro físico de las carreteras, la falta de mantenimiento incrementa los costos de operación, debido a daños en vehículos, mayor consumo de combustible y tiempos de traslado más largos.
En este contexto, el debate se centra en la responsabilidad del gobierno estatal para garantizar que el cobro por el uso de infraestructura vial se traduzca en servicios de calidad, seguridad y condiciones adecuadas para la movilidad. Mientras tanto, el aumento en las casetas y el mal estado de las carreteras continúan siendo un punto de inconformidad que refleja una problemática más amplia en la gestión de la infraestructura en Sonora.
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